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Por Dr, Danilo Brito

danilo_brito@hotmail.com

Los terceros molares conocidos por sus diferentes nombres como diente de la sabiduría, muela de juicio o cordales, términos que hacen alusión lógica a la relación con la edad en la que suelen aparecer entre 17 y 25 años, indicando que el ser humano es adulto por ende más juicioso, con mayor cordura y más sabiduría, Pero no es precisamente sus nombres que los hacen tan fumoso.

Este último diente del adulto empieza a formarse entre los 8 a 10 años, pero su aparición suele hacerla entre 17 y 25 que es cuando su raíz y su corona están totalmente formadas y se ha producido el desarrollo completo de los maxilares, impactando dolorosamente al paciente o causando otros estragos, en el mejor de los casos dándose la no aparición de estos.

Ocupan el último lugar en la arcada dentaria haciendo su espacio reducido lo que con frecuencia impiden que emerjan en la cavidad oral quedando parcial o totalmente atrapados o retenidos en el hueso en posiciones no adecuadas y muy poco favorables.

Sus peculiares posicione han sido objeto de estudio dándonos a conocer las diferentes clasificaciones relacionadas a su posición y orientación y grado de erupción, siendo las más usadas las de Winter, conocida como: dientes en posición vertical, meso lingual, disto-lingual, horizontal, semirregular invertida, disto angular invertida, lingo-angular, y vestíbulo angular.

No menos importante es la clasificación de Pell Gregory

Clase I. existe espacio suficiente entre la rama ascendente de la mandíbula y el segundo molar para albergar la corona del tercer molar.

Clase II. El espacio entre la rama ascendente de la mandíbula y parte distal del segundo molar es menor que el diámetro de la corona del tercer molar, por lo que puede emerger parcialmente.

Clase III. Todo o casi todo el tercer molar esta dentro de la rama de la mandíbula.

los profesionales hacemos uso de la clasificación para nombrar las posiciones y forma en que se encuentran, esto nos ayuda a tener nombres específicos en nuestro diagnóstico y pautas más claras en el plan de tratamiento, para lo cual nos auxiliaremos de imágenes radiográficas como la panorámicas e imágenes tomográficas como las 3d.

La alta incidencia de problemáticas que traen consigo estos dientes es que con mayor frecuencia se encuentran retenido y sus erupciones incorrecta provocando dolor, a su vez estos juegan un papel importante en las patologías orales provocando trastornos tales como encías inflamadas, disminución de apertura bucal, dolor agudo muy fuerte, inflamación facial, ganglios dolorosos del cuello, complicaciones infecciosas (peri-coronitis) quistes, granulomas, trastornos sensoriales, laceraciones en la mucosa, alteraciones sensitiva y motoras, patologías periodontales, caries, entre otros.

Si bien es cierto que la cirugía de terceros molares no debe ser considerada como una terapéutica rutinaria sin hacer una evaluación cuidadosa de las indicaciones reales, también es cierto que en la mayoría de los casos este es el tratamiento de mayor recurrencia.

La cirugía no debe de ser algo que nos preocupe, pero depende de cada caso. La mayoría son tan complejos que es prácticamente obligatoria la intervención de un cirujano máxilo Facial e indispensable en cada caso cuidados preoperatorios, durante el procedimiento y postoperatorios que van desde dieta hasta posturas.

Una de las grandes preocupaciones que aquejan cada vez mas al paciente y sobre todo  a los cirujanos es la gran cantidad de odontólogos no capacitados que se dedican a las cirugías de estas estructuras tan complejas, provocando que el tratamiento sea más traumático que la lesión en sí, pues es común ver pacientes en nuestra consulta con traumatismos producto de un procedimiento complicado y mal manejado que puede ir desde edema hasta fractura mandibular sin hablar del dolor y el miedo que marca para siempre a este paciente.

Como recomendación final exhorto que a la hora de tomar decisiones sobre tus terceros molares te orientes bien con un profesional que haga un buen diagnóstico y un plan de tratamiento, si tus terceros están en buena posición y no te causan ninguna molestia no debes extraerlos, pero si el caso lo amerita visita un profesional calificado es probable que inviertas más económicamente, pero como resultado tendrás una experiencia no traumática y no pondrás en riesgo tu salud.

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