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Liselot Paulino, M.A.

Terapeuta Familiar

 

La ira es esa emoción que hace que los niños sientan enfado, irritabilidad, resentimiento o furia ante una situación que no les gusta o les produce frustración. El enfado es una emoción básica que sentimos todos;  en la que se pierde el control, el enojo se vuelve destructivo.  Una rabieta o berrinche es una forma inmadura de expresar ira o enojo,  la manera natural de expresar el enojo consiste en responder de forma agresiva.

 

La ira tiene dos formas de expresión, una más interna en la que aumenta el ritmo cardíaco, la presión sanguínea y la adrenalina; y otra más externa en la que la expresión cambia, el niño eleva el tono de voz, sus músculos se tensan… En un momento de ira los niños pueden gritar, romper cosas, lanzar objetos, pegar o insultar.

 

Frases para calmar los niños furiosos

 

  1. Pareces un bebe con ese berrinche, por los mayores también nos enfadamos, pero tenemos otras formas de expresarlos.
  2. Deja de gritar por si me lo repites en un tono normal te entenderé.
  3. Te voy a pegar a ti como pegues por puedes enfadarte, pero no está bien hacer daño.
  4. Deja de tirar todo ya de una vez, por porque tiras tu juguetes ya no quieres jugar con ellos.
  5. Estar insoportable por tengo un troco anti enfado, un abrazo

 

Los primeros intentos por describir las emociones en la cultura occidental fue realizada por los filósofos griegos. Para Platón las emociones (o pasiones) eran los componentes básicos del alma junto con el deseo y la razón.

 

Darwin sugiere que la expresión emocional no ha evolucionado, no dependen de la selección natural. Plantea  que las emociones son dependientes del sistema nervioso o posiblemente sean resabios de viejos hábitos. Las emociones son innatas, aunque se admite la posibilidad de que los factores de aprendizaje puedan ejercer algún tipo de influencia sobre la expresión.

 

Trate de enseñarle a su hijo/a  que las rabietas no dan resultado, y que no le harán cambiar de opinión a usted. Para los 3 años de edad, puede empezar a enseñarle a su hijo a expresar sus sentimientos con palabras («Estás enojado porque…»).

Recuerde: La rabieta no sucede si no hay un público que reaccione ante ella.

 

Debemos enseñar a los niños que el enojo es normal, pero que debe ser manifestado en la forma apropiada. Puede recordarle a su hijo que explotar produce una mala impresión y que contar hasta 10 puede ayudarle a recuperar el control.

 

Qué debo hacer como padre cuando mi hijo tiene una rabieta:

 

Apoye y estimule al niño que tiene rabietas por frustración o fatiga. A menudo, los niños tienen rabietas cuando se sienten frustrados consigo mismos. Pueden estar frustrados porque no consiguen armar algo. Los niños pequeños pueden estar frustrados porque sus padres no entienden lo que ellos dicen. Los niños mayores pueden estar frustrados a causa de su incapacidad para hacer su tarea escolar.

 

LOS PADRES PUEDEN ESTIMULAR LA ADQUISICIÓN DE HABILIDADES EFICACES PARA MANEJAR EL ENOJO DE LAS SIGUIENTES MANERAS:

 

  • Ayudándolos a desarrollar la empatía. Por ejemplo, le puedes preguntar a tu hijo: “¿Cómo piensas que se puede sentir María cuando le gritas y le quitas su juguete?” o “¿Cómo te sentirías tú si Pablo te hiciera lo mismo?”.

 

  • Enseñándoles que puede admitirse cualquier sentimiento pero no cualquier comportamiento. Es decir, uno puede sentirse frustrado, pero no por ello puede golpear, patear o agarrar a otro para expresar lo que siente.

 

  • Cada situación que lleva a tu hijo a afrontar sentimientos de enfado es una oportunidad de aprendizaje. Cuando notes que tu hijo mantiene la calma ante una situación irritante, remárcalo y felicítalo. En cambio, si notas que no controla bien el enfado, acércate para ayudarle a resolver el problema. Pregúntale, por ejemplo, qué podría hacer la próxima vez que le suceda algo que suscite su enfado. Ayúdale a encontrar opciones como “avisar a un adulto” o “dar la espalda”, y luego aliéntalo a que la próxima vez reaccione eligiendo una de estas formas socialmente aceptadas.

 

  • Ayudándolos a desarrollar hábitos de control efectivo del estrés para evitar exabruptos de ira. Pídeles que piensen y participen regularmente en actividades positivas, como hacer ejercicio, leer, escuchar música, etc., que los mantengan alejados de aquello que los irrita.

 

  • No haga caso a las rabietas motivadas por el deseo de llamar la atención o exigir algo. Los niños pequeños pueden tener rabietas para salirse con la suya. Tal vez quieran salir con usted, en vez de quedarse con la niñera (babysitter), quieran un dulce, quieran vaciar la gaveta de un mueble o quieran salir a jugar afuera cuando hay mal tiempo. En las rabietas para llamar la atención el niño puede gemir, llorar, golpear el piso o la puerta, cerrar una puerta con violencia, o contener la respiración. Mientras su hijo permanezca en un solo lugar y su comportamiento no sea destructivo, usted puede dejarlo tranquilo.

 

  • Para las rabietas de tipo perturbador o destructivo, utilice suspensiones temporales.

 

Algunas veces las rabietas son demasiado perturbadoras o agresivas para que los padres las pasen por alto. En esas ocasiones, mande o lleve al niño a su cuarto para que permanezca allí durante 2 a 5 minutos. Algunos ejemplos de comportamiento perturbador son los siguientes:

 

* El niño se cuelga de usted o le sigue de un lado a otro durante la rabieta.

* Su hijo le golpea a usted.

* Su hijo llora y grita durante tanto tiempo que usted se siente exasperada.

* El niño tiene una rabieta en un lugar público, tal como un restaurante o la iglesia. (Lleve al niño a otro sitio para su suspensión temporal. Los derechos de las demás personas deben ser protegidos.)

* Su hijo arroja algún objeto o causa daños materiales durante la rabieta.

Sujete al niño cuando tenga rabietas en las que podría causar daño o lastimarse.

 

Estrategias para afrontar el enojo para niños.

 

Los niños que han aprendido que no está bien gritar, golpear y arrojar cosas cuando están molestos necesitan otras estrategias para calmarse cuando están enojados. Ofrezca algunas ideas para ayudarlos a aprender formas seguras de expresar su enojo o para encontrar otras actividades que puedan crear un mejor estado de ánimo.

 

Tomarse un descanso de la situación. Dígales a sus hijos que está bien alejarse de un conflicto para evitar un arranque de enojo. Al moverse a otra parte de la casa o al patio trasero, un niño puede obtener algo de espacio y trabajar en calmarse.

 

Encontrar una forma de liberar el enojo (de forma segura). Es posible que no haya paredes para golpearlas, pero puede sugerir algunas formas para que un niño se desahogue. Dar algunos saltos abriendo y cerrando las piernas («jumping jacks»), bailar en su dormitorio, o salir y hacer ruedas de carro son todas buenas opciones. Otra alternativa es que su hijo elija escribir o hacer un dibujo acerca de lo que le molesta tanto.

 

Aprenda a cambiar de estado de ánimo. Esto es difícil para los niños… y para los adultos también Explique que una parte de calmarse es cambiar de un estado de ánimo realmente enojado a un humor más controlado. En lugar de pensar en la persona o la situación que ocasionó el enojo, aliente a los niños a que piensen en hacer otra cosa que podría dar lugar a un mejor estado de ánimo, como dar un paseo alrededor de la cuadra, andar en bicicleta, jugar un juego, leer un libro favorito, cavar en el jardín o escuchar una canción favorita. Hagan algunas de estas cosas juntos para que ambos experimenten cómo hacer algo diferente puede cambiar la forma en que se siente una persona.

 

Cómo crear bases firmes.

 

Afortunadamente, los episodios de verdadero enojo no suceden muy a menudo en la mayoría de los niños. Los que tienen problemas con el temperamento, a menudo tienen un estilo activo, con una voluntad fuerte y energía adicional que requiere descargarse.

 

Asegúrese de que los niños duerman lo suficiente.

Ayúdelos a nombrar las emociones.  Asegúrese de que los niños realicen muchas actividades físicas.  Aliente a los niños a tomar el control

Reconozca los logros. 

Intente ser flexible. 

Enséñeles ejercicios de relajación como la tortuga, o soplas globos

Técnicas de autocontrol como el semáforo, soplar burbujas, tocar agua y arena, el volcán.

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